Asociación de Kayak De Mar de Asturias |
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(José Carlos Sánchez) La pesca desde kayak se ha puesto de moda con toda la nueva serie de kayaks autovaciables, accesorios, cachivaches, revistas y webs destinadas específicamente a esta modalidad. La industria de la pesca deportiva ha encontrado un nuevo caladero, y desde entonces no dejamos de picar en los mostradores. Sin embargo un kayak de mar tradicional ya es, en origen, un barco de pesca y caza perfeccionado durante cientos de años, así que cualquier kayak de mar con cierta estabilidad puede servir para largar un curricán mientras hacemos una travesía. De hecho así empezamos muchos, por el simple placer de ver si pica algo mientras paleamos, y porque una vez que ese algo pica (la suerte del principiante funciona, violando la ley de Murphy sólo esta vez) ya rema uno con más brío, unas millas más, a ver si en aquella punta… o tras esa isla…
Sea con el barco que sea la pesca desde kayak mantiene la sensaciones fuertes que el kayak de mar aporta: la inmensidad, la atención a cada nuevo tren de olas, al viento cambiante, el silencio, el rumor de las rompientes, el ritmo del cuerpo, el deslizamiento del barco… y añade las de la pesca: la conjetura y el análisis, la búsqueda de buenos augurios, los ceros repetidos, el cantar ocasional de un carrete, la foto, la celebración en la cocina (nuestras capturas saben a gloria, aún cuando a veces necesiten mucha guarnición) y el crecimiento de los peces con cada nuevo relato.
Hay muchas páginas web sobre el tema, así que no se trata aquí de escribir un tratado sino unas líneas generales de orientación para quien se acerca a esta modalidad. Vaya por delante que el Cantábrico está por desgracia muy deteriorado. Contaminación, sobrepesca industrial, pesca tradicional, pesca deportiva (lancha, submarina, caña, de “pedreru”, y ahora también el kayak). Así que las pescatas, sobre todo para el pescador novel, no suelen ser extraordinarias, a pesar de lo que vemos en catálogos, páginas web, foros y blogs.
Embarcaciones
El kayak de mar clásico, cerrado y largo, mono o biplaza, es como decimos una opción perfectamente aceptable, que prioriza la versatilidad del barco y la eficacia de remo, lo cual es, en ciertas condiciones, un factor de seguridad. Exige conocimientos de kayak más avanzados y ser capaz de autorrescate o esquimotaje. Es menos frío, ya que las piernas y caderas van protegidas y secas. La falta de estabilidad puede compensarse eventualmente poniendo algún tipo de flotadores a los costados para las salidas de pesca o momentos específicos de pesca. Una “cesta” fijada a la cubierta de proa con los aparejos y accesorios muy bien ordenados y asegurados (todo atado, y a ser posible autoflotante) puede ser una buen solución para no depender continuamente de abrir y cerrar el cubrebañeras.
El kayak autovaciable, mono o biplaza, es inmejorable como plataforma de pesca. Es mucho más estable; tiene una cubierta apta para montar varias cañas y equipo de pesca voluminoso. El autorrescate es elemental (volver a subirse, como a una colchoneta), así que no exige conocimientos especiales. Es más frío en la medida en que uno va encima, refrigerado por agua y viento, así que en el Cantábrico exige vestirse bien de arriba abajo, incluso en verano. Es más lento y menos apto para largas travesías y para disfrutar el placer del remo. Es una buena opción para quien tiene claro que sólo quiere ir a pescar, o para quien empieza en el kayak de mar con cierto recelo y busca algo cómodo, estable, seguro y sin grandes exigencias de técnica. En este segundo caso, posiblemente a medida que avance en conocimientos, se pasará a un kayak de mar clásico, pero el autovaciable habrá servido de iniciación amable.
Cañas y carretes
La forma más sencilla de pescar en kayak es largando un curricán (o cacea): uno o varios señuelos que arrastramos mientras remamos, más o menos cerca de la superficie, en busca de ataques de peces predadores. El sedal puede ir enrrollado simplemente en una devanadera que llevamos en la “cesta”, entre las piernas, fijada a cubierta, etc. ( y atada, para no perderla por la borda). Una vuelta del sedal en el antebrazo nos permite sentir la picada y a la vez ir dando movimiento de vaivén al señuelo con cada golpe de pala.
Una caña y un carrete hacen más cómodo y eficaz la suelta y recogida, sobre todo si se trata de un pez de talla. Y además nos permite lanzar el señuelo a donde nos interese (una rompiente, por ejemplo), lo cual se llama spinning en jerga anglosajona; o dejar caer al fondo, a bastante profundidad, un pez plomado y darle movimiento arriba-abajo tratando de atraer a un depredador (jigging); o pescar con sensibilidad y rapidez dejando caer al fondo un aparejo de varios anzuelos con cebo natural (volantín).
Las cañas telescópicas, sobre todo las que pliegan en muy poca longitud (40 cms. por ejemplo) son muy cómodas porque permiten guardar “el trasto” completamente y en un tamaño muy discreto (y retirar rápido los peligrosos señuelos con su anzuelos) si uno se pone a remar, si hay mucho viento, mala mar, tormenta, si uno va de travesía y no siempre está usando la caña… Ofrecen también la comodidad de guardar caña y carrete con el aparejo o señuelo montado, por ejemplo metiéndolo todo en una bolsa estanca. Con una mar movida se agradece bastante no tener que hacer de nuevo el nudo al señuelo. Pueden usarse cañas telescópicas de spinning, y merece la pena buscar entre ellas las que sean un poco más fuertes, con más acción (que no abundan), ya que podemos tener picadas de algún pez de talla. Cañas de este tipo en 2,10m. o 2,40m. como mucho, y unos 15-40 grs de acción, o algo más, permiten un buen manejo del pez, y permiten además pasar el sedal, extendiendo el brazo, por la proa o por la popa, evitando enredos. Una telescópica de estas características, para quien pesca en kayak de mar tradicional de modo ocasional, siempre merece la pena por comodidad, o incluso como caña de reserva si es que se pesca principalmente con una no telescópica. En general las cañas de spinning en estos tamaños que encontraremos en el mercado son de acción bastante ligera y pueden quedarse cortas si topamos (o sobre todo si sólo vamos buscando) peces de buena talla.
En los kayaks autovaciables se suelen usar cañas no telescópicas, más cortas y potentes, ya sean de uno o varios tramos enchufables. Son cañas destinadas a ir siempre montadas y clavadas en sus cañeros. Son mecánicamente más eficaces que las telescópicas, ya que no están tan segmentadas y todo el conjunto es más homogéneo, aunque para la mayoría de las capturas de tamaño pequeño y mediano, esta diferencias no son muy apreciables. Aquí tenemos más variedad en el mercado. Se puede elegir entre cañas de embarcación o de jigging, entre 1,40m. y 1,80m., de acción adecuada a las piezas que buscamos: normalmente de jigging ligero pues nosotros no trabajaremos a las grandes profundidades que se alcanzan con una embarcación a motor. Si son enchufables, de dos o 3 tramos, resultarán mucho más cómodas a la hora del transporte.
¿Comprar caro o barato? Dentro de estos parámetros, una caña barata, de fibra, como las que se encuentran en grandes superficies, puede hacer el trabajo, simplemente con algo menos de sensibilidad y bastante más peso. Nada que no pueda compensar una buena dosis de ilusión. Las cañas modernas de carbono o materiales compuestos son más ligeras, más potentes, más delgadas y por tanto ofrecen menos resistencia al viento al remar y lanzan con menos esfuerzo y más precisión, así que añaden comodidad y placer adicional a la acción de pesca. Las hay a precios desmedidos y a precios razonables.
Para quien quiera ir desarrollando un equipo versátil y fiable, una combinación de dos buenas cañas, ligeramente distintas en cuanto a potencia, de modo que nos sirvan para explorar el uso de señuelos más o menos pesados, para lanzar con potencia y para pescar a fondo con sensibilidad, puede ser una buena estrategia. En travesía, la caña más potente (por ejemplo una enchufable de 20-120 grs de acción) y larga servirá además para pescar desde roca o playa en los momentos de acampada. La más ligera y sensible de las dos servirá para volantin o curri ligero, como hemos visto, y quizá para otras modalidades: pesca a boya ocasional desde la orilla o pesca a cucharilla en agua dulce.
Las cañas se encajan en “cañeros”, que son algún tipo de agujero o soporte en que clavamos el mango de la caña para mantenerla vertical y firme mientras remamos, y para sacarla con facilidad si hay picada. En los autovaciables los cañeros a veces van directamente practicados en la cubierta; o traen soportes de serie. En los kayaks de mar clásicos, de fibra o plástico, hay que buscar algún modo de montar un cañero. Cañeros de plástico con una base para atornillar a la cubierta se pueden adquirir con facilidad en las tiendas de pesca o páginas web especializadas. En un kayak de plástico, incluso uno de fibra o madera, si se trabaja con cuidado no es ni difícil ni destructivo atornillar la base del cañero a la cubierta. Si queremos retirar ocasionalmente el cacharro, basta meter los tirafondos inox solos, con una gomita a modo de junta, y sellar así los agujeros. En los kayaks plegables que tienen un agujero para meter el mástil cuando se navega a vela, la caña puede instalarse directamente ahí.
Los carretes sufren mucho en el kayak de mar porque se mojan. Ni el mejor carrete aguantará mucho tiempo si no se lava escrupolosamente al llegar a casa con agua dulce. Dado el peligro de que la sal acabe con nuestro carrete, y la clase de trabajo, bastante ligero, a que lo someteremos, quizá no merece la pena comprar un carrete caro. Pero sí merece la pena que no sea muy malo, porque el peligro de colapso a los pocos días es mayor. Así pues, salvo que se busquen sistemáticamente grandes piezas, un carrete de tamaño mediano es suficiente. Los carretes con freno delantero son posiblemente más útiles en el kayak, porque queda más a mano la regulación del freno.
El sedal merece la pena que sea el más delgado posible para una determinada resistencia, la que elijamos, ya que disminuye así la resistencia en el agua, que aquí vencemos nosotros por tracción animal. Así que no merece la pena escatimar. Un sedal de 0.30, de la mayor resistencia posible, y de un discreto verde osuro es suficiente para la mayoría de las piezas que encontremos. Quien vaya específicamente en busca de piezas de mayor tamaño, como algunos practicantes del jigging, muy especializados, debe aumentar la escala de todo el equipo.
Señuelos, cebos y modalidades
Los señuelos son imitaciones de peces que soñamos que serán atacados por nuestras presas, ciegas de codicia, cuando pescamos a curri, a spinning, o a jigging. A menudo son menos impulsivas y parecería a veces que se acercan sólo a comprobar si la marca y modelo del señuelo es la misma que la de jornadas anteriores. Solemos llamarlos “rapalas” a todos, quizá porque el pescador finlandés Lauri Rapala fue de los primeros en engañar a un pez con un palito tallado y pintado, que luego comercializó con notable éxito. Pero hoy hay una infinidad de marcas alternativas, destinadas al enorme banco de pescadores de los grandes caladeros occidentales del bienestar. Los señuelos pescan pescadores (y probablemente se diseñan para ello), y ocasionalmente estos pescadores pescan peces con ellos. Tendremos tantos rapalas y señuelos como veces entremos con optimismo y codicia en una tienda pidiendo consejo. Así pues, uno puede dilapidar en diez minutos ante el mostrador todo lo que escatimó en cañas y carretes, en el chaleco salvavidas, y no digamos en lo de llevar bengalas.
En todo caso merece la pena tener para el Cantábrico un rapala con colores de caballa (listas verdes o azuladas y negras en el lomo); un rapala plateado, un rapala con colores brillantes y llamativos (naranja, por ejemplo), y un rapala con cabeza roja y cuerpo blanco, que quizá imita a un pececito herido, y que a veces las lubinas parecen elegir. La cosa se complica porque cada uno de estos se puede encontrar en versión flotante, semihundida, hundida, articulada, sonajero y en 6 o 7 tamaños. Los flotantes o semiflotantes corren menos riesgo de enganchar y quedcarse en el fondo, y son una opción básica para empezar. Hay tratados sobre rapalas (y estuches para llevar decenas). Lo mejor es empezar por alguno de esos clásicos y, poco a poco, ir ensayando tamaños y tipos, ampliando serenamente el arsenal.
Cuando usamos rapalas para cacear, podemos encontrar con relativa facilidad picadas de xardas (caballas), chicharros, agujas (chínfanos). Y alguna vez una buena robaliza (lubina). Merece la pena cambiar de colores y profundidades hasta dar con el método más productivo. La ventaja del kayak aquí es que nos permite pasar en silencio sobre aguas someras, alrededores de islas, puntas de acantilados, restingas, bajos, lugares especialmente querenciosos para la lubina. Pero entre punta y punta o entre bajo y bajo, podemos sencillamente remar y cacear en aguas libres en busca de esas otras presas, con unos 40 o 50 m de hilo entre el nuestro barco y el señuelo, que puede ir atado directamente al hilo o mediado por un emerillón, o sacavueltas, o incluso por un terminal algo más fino. El freno del carrete debe estar ajustado al mínimo para “cantar” a la menor resistencia. A veces un tic-tic-tic del que dudaremos pero que tendrá al otro lado quizá, un poco de alga, una discreta aguja o una caballa. A veces oiremos un arranque súbito del hilo: el pez de nuestra vida, una roca firme, o un gran plástico a la deriva.
Cuando llegamos a una punta con rompiente, o a las cercanías de una playa con roca y espuma, podemos cambiar de técnica y lanzar nuestro rapala tratando de engañar a una lubina. Los rapalas para lanzar (spinning) también se han especializado. Llevan un peso móvil que se desplaza buscando el máximo rendimiento al lanzar y luego, en la otra posición, mientras el pez nada durante la recogida.
Más simples que los rapalas son los vinilos, que imitan también peces, y de los que merece la pena tener para cacear por el Cantábrico imitaciones de angula o cosas similares (gusanitos de vinilo blancos o claros, ondulantes, de diversos tamaños), de peces brillantes o plateados, y de cefalópodos pequeñitos. Las cucharillas plateadas pueden funcionar también como señuelos a la hora de cacear o incluso de lanzar. Si nos gusta lo tradicional podemos lanzar “chivos”, muy propios de la pesca desde costa en Occidente: una pez de plomo plateado con una cola de pelo de vaca.
Para jigging hay otro mundo y otra moda: se trata de peces de plomo en diversos colores, tamaños y estilos de baile (jiggs) que dejamos caer al fondo, buscando fondos relativamente profundos, de 20, 30 o 50 m si es posible, y hacemos bailar, dando tirones hacia arriba y dejándolos caer de nuevo, en busca de ataques de depredadores que pudieran estar al acecho en el fondo (lubinas, dentones, corvinas...), en fondos con roca o pared. Hay que buscar el jigg adecuado a la profundiad a la que queremos pescar, y problablemente hay que arriesgarse a pedir consejo en la tienda de pesca. La facilidad con que un kayak deriva con la más mínima brisa o corriente hace que merezca la pena, si podemos, fondear, o al menos frenar la deriva de nuestro kayak con un ancla de capa (un pequeño “paracaídas” con el fondo abierto que largamos con el mismo cabo que usamos para el ancla y que se mantiene entre dos aguas). Un GPS o un compás de marcación para determinar el punto exacto (la marca), incluso una sonda, son instrumentos que tienen a usar los pescadores más especializados. A medida que aumenta la profundidad es más difícil fondear, y más común usar ancla de capa o simplemente derivar y regresar sobre la marca.
Por último, cuando todo lo anterior falla, hay un modo de pescar más tradicional, que a menudo aporta capturas pequeñas pero más probables y no menos sabrosas: sarrianos (serránidos), xulies (julias), cabres (cabrillas), maragotas y pintos (lábridos), y algún xargo. Se trata del volantín: un simple aparejo de varios anzuelos con un plomo al extremo que dejamos caer al fondo de roca, a poca profundidad (8-20 m), con una caña sensible para detectar las débiles –por lo general- picadas. Aquí usamos cebo vivo: gusano marino (xorra, coreana), gamba, chipirón, etc. Y, como en el jigging, si hay corriente o viento y nuestro kayak deriva es mejor fondear con una pequeña ancla plegable, de las de 4 uñas (nos basta una de 1 o 2 kgs), o al menos frenar la deriva con un ancla de capa. Esto es pues pescar a kayak parado con cebo natural, y hay que organizarse para ello, con todo lo necesario a mano, ante nosotros, en la famosa “cesta” o en nuestra caja de material, para preparar cebos, desanzuelar peces, reponer aparejos… (y tener cierta resistencia al mareo).
En cualquier barco, en general, y en un kayak en particular todo se complica aceleradamente si no se hace bien desde el principio, si no se tienen previstos los movimientos y las soluciones. No podemos caminar por cubierta. Un enganche en el cabo de proa, por ejemplo, nos obliga a cortar el sedal y dejar allí el rapala. Varios rapalas con los anzuelos enredados pueden llevar una eternidad de tiempo para ser separados. Un descuido nos haría perder la caña o la pala o el desanzuelador si no va todo perfectamente amarrado. En el Cantábrico, además, las condiciones cambian rápido y en poco tiempo podemos encontrarnos con problemas, al menos para un kayak: rompiente en la barra o la playa que esperábamos usar para salir; viento nordeste fuerte, rachas duras de oeste, ola adversa que casi nos impide avanzar y nos fuerza a dar la vuelta; niebla, lluvia, frío…
He aquí unos consejos a propósito del orden y la seguridad:
Orden y mantenimiento
Dispón una caja con los señuelos lo más separados posible para que no se enganchen. Idealmente un departamento para cada uno. Un trapito para agarrar a los peces y evitar pinchazos puede se rútil.
Lleva unos alicates de punta redonda larga (o plana) para desanzuelar rápido y sin peligro de engancharse o pincharse. Plantéate la posibilidad de tener que desanzuelar tu chaleco, tu neopreno, o tu propio dedo en un mal día; aprende a cortar la tija del anzuelo y a sacarlo hacia delante.
Lleva los aparejos lo más preparados posible, ordenados y plegados, para evitar hacer nudos y tareas delicadas que son costosas con el barco moviéndose, pendiente de las olas, derivando hacia una roca, cuando quizá estás empezando a marearte, etc.
Ata todo con cabos. Ata la caña. Ata las palas para poder tirarlas al agua al coger la caña. Ata el desanzuelador. Ata la navaja. Si el chaleco tiene bolsos, la navaja y el desanzuelador pueden ir en ellos y atados.
Si quieres evitar goteo y olor de pescado,sobre todo en kayaks cerrados, tradicionales o plegables, utiliza una bolsa estanca para meter las capturas. Lava siempre con agua dulce el carrete y la caña (aprovecha el momento de ducharte, si puedes, para endulzar carrete, caña y ropa).
Pesca con buenas mareas y (si crees en ello) en los periodos de actividad que predicen calendarios y hasta los relojes para pescadores. Aprovecha los amaneceres.
Lleva doble licencia: la de pesca desde embarcación y la de pesca desde costa. No son caras. Se sacan por internet entrando en la Consejería de Medio Ambiente (o directamente en la Casa del Mar en Gijón). De este modo es menos probable que puedas tener problemas, teniendo en cuenta que la pesca desde kayak no está formalmente reconocida (por ejemplo podrían discutirte que un kayak sea un barco, ya que no se matricula). Pero si llevas ambas licencias, y estás pescando, tendrán que reconocer que, o bien lo haces desde embarcación, o bien lo haces desde costa (usando un “artilugio de playa”), o bien –si no estás en tierra ni estás a flote- levitas sobre las aguas, lo cual es infrecuente pero no ilegal. Además podrás pescar desde costa el día que la mar te diga que no entres en kayak, o la noche que acampes en una playa tras una buena etapa de travesía.
Seguridad
Estudia la predicción meteorológica, olas y viento (INM, Puertos del Estado). Lleva mapa de la costa. Lleva una brújula, al menos por si entra niebla. Normalmente con mar de fondo hasta 1,5 m. es bastante cómoda la navegación. La mar de viento, sobre todo el nordeste, puede crear ola corta y borregos rápidamente y dificultar la navegación. Cuanto más vulnerable al viento sea tu kayak, más cuidado has de tener con la predicción y con no alejarte demasiado de puntos de desembarco seguros.
Lleva siempre palas de repuesto; si quedas sin palas te buscarán en Finis-terre. Lleva flotador de autorrescate, y asegúrate de saber usarlo. Lleva bolsas de flotación de reserva (incluso dentro de los tambuchos es aconsejable). Esto último no cuenta para autovaciables, pero las palas de repuesto sí.
Asegúrate siempre de que tu kayak flota, tras un vuelco, lo suficiente como para no hundirse cuando tú reembarcas en él (esto tampoco cuenta para autovaciables). En el caso de los kayaks de mar clásicos con compartimentos: asegúrate de que las tapas de tambucho son estancas y están firmes. Un vuelco con un tambucho abierto, flojo, o que se abra, embarcará agua suficiente como para hacer muy dífícil el autorrescate. Posiblemente no podrás vaciarlo suficientemente, sobre todo si volcaste por mala mar. Kayak que no flota es kayak muerto. Y 20 minutos en agua fría con ropa inadecuada, incluso con neopreno, puede conducir a hipotermia o a algo peor.
Lleva siempre chaleco salvavidas, y en él teléfono móvil con batería suficiente, en una bolsita estanca, y atada. Asegúrate de que tienes teléfonos de urgencia y de que puedes marcar con el móvil dentro de la bolsa: móvil mojao, móvil callao. Un silbato y un espejo de señales no ocupan espacio. Ah, y lo de las bengalas: ¿por qué no llevar un par de bengalas en la espalda del chaleco o en un tambucho a mano? Son la señal visual de auxilio más eficaz.
Para protegerte del sol y evitar la deshidratación lleva agua o bebida en abundancia, sombrero, y ropa adecuada. Lleva algo de comida energética si la salida es de varias horas.
En cualquier salida cantábrica lleva siempre ropa de protección contra el frío, el viento y la lluvia (patucos de neopreno con suela dura, pantalones de neopreno con peto, chaqueta de neopreno o chaquetilla impermeable o chubasquero y chaqueta polar por si hace falta; o traje seco en tiempo frío). Un día caluroso en una playa protegida puede ser un día de viento y fresco en el agua. Además, lo que importa no es la temperatura del termómetro sino cuánto calor pierdes porque se lo das al viento, o al agua.
Evita conflictos con pescadores de caña. No cruces sus aparejos, y supéralos con distancia: ellos estaban ahí antes, tienen fe, son gente de tierra, y tú capitán y motor de barco con la mar por delante.
Aprende a cocinar pescado; investiga y desarrolla recetas deliciosas, en honor de las capturas (si lo matas, te lo comes ¿no?), y porque vale más una caballa pescada hace dos horas que la mayoría de lo que te puedan dar en un restaurante. Ten a mano ensalada y guarnición abundante, por si acaso.
Conoce las especies y estudia un poco de biología marina, en honor del mar. ¿Todavía no tienes una guía de peces?
No pienses sólo como un pescador a la antigua usanza. No flotas sobre un container de pescao. Es mucho más (y hay mucho menos). Haz fotos. Fondea, o amarra una boya y nada. Calla. Escucha la respiración del mar.
Conoce las normas de pesca y respétalas. Aparte de los peces que te lleves (también puedes devolverlos: existe la pesca sin muerte incluso en el mar), deja todo como lo encontraste o, si puedes, algo mejor. Cuando veas la basura que flota –si es que no la has visto- ya me entenderás.
Enlaces
Introducción a la pesca desde kayak:
http://pescadeportiva.suite101.net/article.cfm/la_pesca_desde_kayak
http://www.briveira.com/blog/sobre-mi/mis-aficiones/la-pesca-en-kayak-de-mar/
http://www.topkayak.com/spc/pesca.php
Webs y foros de pesca en kayak:
http://apeska.mforos.com,
http://peskama.wordpress.com/,
http://www.kayakdemar.org/index.php?board=30.0
http://www.pescamediterraneo2.com/foros/index.php?s=ed20b95b309882f96dd2074616a20c26&showforum=33
Señuelos:
http://www.normark.es/productos/categorias/2
Equipo para la pesca desde kayak:
http://www.viciopesca.net/articulos/equipokayak.php
Curricán:
http://es.wordpress.com/tag/currican-kayak/
Spinning:
http://www.rapaleando.com/foros/index.php?board=17.0
Jigging
http://peskama.wordpress.com/2009/10/19/mis-canas-de-jigging-para-pescar-desde-kayak/
Tallas mínimas y normativa
http://www.rapaleando.com/normativa-sobre-la-pesca-recreativa/
Venta de material para pesca en kayak:
http://www.pescaenkayak.es/
http://www.topkayak.com/tienda_kayak/art2_query.php?cat=11
http://www.decathlon.es/ES/kayaks-de-pesca-41728145/
Libros sobre kayakfishing en Amazon (en inglés):
http://translate.google.com/translate?hl=es&langpair=en%7Ces&u=http://www.amazon.com/Kayakfishing-Revolution-Ken-Daubert/dp/0967809827
Libro sobre riesgos, imprudencias y accidentes en kayak de mar;
http://www.amazon.com/Sea-Kayakers-Deep-Trouble-Magazine/dp/0070084998
Poética de la pesca en kayak:
http://pescaenkayak.wordpress.com/2009/07/24/stendhal-y-la-torre-de-la-vela-blanca/
