Asociación de Kayak De Mar de Asturias |
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El presente comentario no pasa de ser un mero reporte de lo acontecido en las vacaciones de verano 2010. El que quiera adquirir conocimientos, detalles técnicos, marcas y modelos de material usados,usos y costumbres de los peces, etc. tendrá que acudir a textos y foros más expertos como nuestros compañeros de Peskama con Arturo Caballa a la cabeza.
Mi condición de kayakista de mar "de interior" (mi residencia habitual es Logroño) me limita en exceso las posibilidades a los viajes en vacaciones, puentes y alguna escapada a nuestra casa de la urbanización Los Cuetos de Verdicio en el concejo de Gozón en el inicio de la costa oriental asturiana que delimita el Cabo de Peñas. Si a eso sumamos la variopinta gama de actividades lúdico-cultural-deportivas que me gustan y -me imagino como a casi todos los demás- el disfrute sosegado que hay que hacer de la familia en verano las opciones de salir a la mar no siempre se acoplan a las horas más propicias para la pesca, estado de las mareas y demás consideraciones. Dicho de otro modo, sales cuando el mar está bien y a la hora que buenamente puedes.
La verdad es que la meteorología y el estado del mar han sido francamente propicios -nuestros compañeros de mar surferos no pensarán lo mismo- y después de la tromba de agua, inundaciones y destrozos de junio, este verano ha contado con muchos días de oleaje favorable para salir a palear y pescar sin sobresaltos.
La mayor parte de los días salí en la autovaciable caster 12.5 que adquirí el año pasado y los días que he tenido invitados y/o mis hijos José y Gonzalo se han animado con la bic biplaza que tengo hace 7 años y con la que en su día me deslomaba saliendo a menudo solo.
De lejos las capturas que más me motivan son las conseguidas al curricán (a la cacea que se dice en Asturias) pero, como no, se hacen las más complicadas máxime teniendo en cuenta que no llevo sondas electrónicas y mis únicas pistas son las experiencias de mismos lugares, mismas condiciones, mismos señuelos que en otras ocasiones me proporcionaron alguna captura y todos los palos de ciego que quieras dar. De esta forma conseguí dos xardas de considerable tamaño en lugares abiertos que otros años me proporcionaron alguna más.
Como descubrimiento más notable localicé un lugar cercano a los acantilados del faro en el que entrando por la misma dirección y con señuelos de bajo fondo pesqué en tres días diferentes 4 abadejos que consiguieron que el saldo de la temporada me resulte suficiente -tal vez porque las expectativas eran humildes-. Supongo que algo tendrá que ver lo frías que estaban las aguas. Otros días pasé por allí y no conseguí nada. El lugar exacto me lo quedo -como se hace con las perrochiqueras, que no se comparten- en la confianza que otros años me den algún fruto más.
Las capturas de curricán terminan con un golondru, pieza nueva que no conocía y que resultó complicada y a la vez atractiva. Recogiendo carrete pensaba que estaba ante un enganchón ya que las aletas inferiores que despliega hacían de freno y sin ser un pez de volumen desproporcionado la oposición era muy fuerte. Cuando ya lo tenía cerca y lo ví, al no conocerlo, y con las grandes aletas que despliga y la cara de malo que tiene, me tomé mis precauciones, vacié la cesta y con la mano cubierta con el trapo lo subí del agua ya encestado. Estaba ya de vuelta con lo que decidí cortar el sedal y liberarlo de la potera del señuelo ya en la playa.
Las precauciones, que nunca están de más, vienen en mi caso redobladas por un mala experiencia con un pez araña hace dos años y que todavía tengo como recuerdo en el gemelo de mi pierna derecha "para que no se me olvide", como los recordatorios de las vacunas. Precisamente, la única captura que se me escapó en el trámite de subirlo a la bañera fue un pez araña de buen tamaño que se desanzueló de tantas precauciones que tomé. También en cierto que éstos no pican por la boca y que se enganchan en los lomos cuando intentan clavar el aguijón dorsal que tienen con el veneno para luego de atontar a los peces comerlos "con tranquilidad", por lo que es más fácil que se desanzuele. Es una carne muy tierna y apreciada pero, creédme, no me importó.
Las capturas a fondo con anzuelo y cebo de coreana solo han sido de julias pero en buen número y algunas de tamaño más que respetable. Hubo días de 8, 6 y 4 julias junto con mis hijos que hacen más entretenidos los ratos sin paleo. Aquí también basándonos en experiencias de otros años en fondos arenosos cercanos a rocas o peñas sin ponernos a tiro de las rompientes. Hubo una tentativa de pescar con boya a medio fondo a ver si consigo alguno de las sardos que sacan por las rocas los de pesca submarina pero tengo claro que debería llevar al guna caña de más longitud que las que tengo y uso para el curri y que están por 1,50 mts.
En el tintero queda el anhelo de subir a 2 las lubinas pescadas sumando a la única que conseguí una navidad de hace unos años y que hubiera conseguido con una que se me escapó al subirla a la bañera en semana santa de este año. Habrá que seguir intentándolo. De la temporada presente no me quejo aunque también hubo varios días de roscos.
Las habilidades gastronómicas se adaptaron al volumen y tamaño de las piezas alternando plancha y horno (con patatas panadera, cebolla y pimiento).
Logroño 24 de Agosto de 2010. Augusto Miralles.
P.D. Además de esperar la pronta solución de los destrozos de las inundaciones, especialmente de los de la entrada de la urbanización de Verdicio y el peligro que puede ocasinar la entrada de mareas fuertes al haber desaparecido totalmente la duna que servía de parapeto y estar con los cimientos al aire, quiero mandar un fuerte abrazo a nuestros vecinos y amigos de Casa Anita, MariMar, Belén y José para que con ése buen ánimo que tienen y el apoyo de todos salgan adelante después del susto de muerte que tuvieron que pasar el 10 de Junio.
De paso certificar la insumergibilidad de mis dos autovaciables.El garaje donde se guardan se inundó hasta el techo hasta que se vació al reventar unas cristaleras por la presión y los kayas solo sufrieron inmuberables roces y la ruptura de un cañero, quedando por lo demás como si tal cosa.